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A los pueblos de la barranca nos asiste la razón y la esperanza de existir

  • por

José Casillas
Centro de Estudios e investigación de Barranca (CEIBA)

EL CASO DEL BASURERO ‘PICACHOS’ Y SU HERMANO ‘HASAR’S’

A propósito de la basura

A estas alturas, quien tenga un poco de vergüenza intelectual, evitará señalar que los lixiviados de la basura no causan daños severos al entorno natural y social. No hay basureros modelo, el manejo de la basura es un asunto de Estado porque la solución es compleja. “Los expertos” ligados a los organismos internacionales y a los gobiernos en turno, nos hablan de educación ambiental, re-circulación, reciclaje, separación, reutilización, cuando el fondo es no generar
basura.

La sociedad capitalista, si algo produce son desechables, embalajes, etiquetas, anuncios, aparatos electrónicos, incluso eso pretenden hacer con los trabajadores de la gran industria, objetos desechables para poderlos renovar, quitar, despedir, aniquilar sin problema alguno y hacerse fuerza de trabajo permanente, barata y al amparo del régimen en turno. Así las ideologías que se promueven son “modas”, justificaciones de la desigualdad, intentos de moldear nuestros pensamientos libres y de someternos a formas de pensamiento basura en donde sólo existan ellos y sólo ellos en la toma de decisiones que les garanticen el sometimiento de la mayoría.

Juan José Frangie Saade y Jesús Pablo Lemus Navarro, como representantes de esa minoría rapaz, en lugar de responder con argumentos y respuestas justas a nuestros Pueblos; el primero nos responde con su silencio inútil y el segundo con argumentos falaces y perversos para evadir la responsabilidad que no quiso enfrentar en seis años como presidente municipal
de Zapopan.

Para el gobierno nuestros pueblos “no existen”

Desde el año 2009, hemos entrado a “Picachos” no menos de 30 ocasiones, logramos un acuerdo con el gobierno municipal para ingresar cuando así lo veíamos prudente, igual se acordó con los dueños de Hasar’s, pero cuando la situación se puso tensa, nos negaron el acceso con el gobierno de Héctor Robles y así continuó con Pablo Lemus. Conocemos cada parte, cada rincón, sus tretas, sus entresijos, sus amagos y rabietas, sus argumentos “técnicos”, que no rebasan el discurso oficial de los jefes que nunca visitan los basureros.

Ante el silencio oficial de las observaciones que hicimos en la última visita y de que no hubo boletín, ni hay respuesta a nuestro pliego de demandas, aquí narramos para que quede en la memoria de quien lea y arme sus propias ideas concluyentes.

Esconden bajo tierra sus travesuras.

Fue el lunes 25 de octubre por de 2021 a las 10:00 horas cuando ingresamos al basurero metropolitano de Picachos, el olor rancio los distinguimos desde la loma de Monticello, ahí nos quedamos de ver con los representantes de otros pueblos de la barranca que llegaron puntuales, así como investigadores y representantes de medios de comunicación.

Avanzamos, ya nos esperaban en el ingreso, mientras nos tomaban lista como se hace con los niños de párvulo, nos percatamos que los funcionarios estaban nerviosos y resistentes a que entráramos con cámaras, el paso fue tan lento como si de una garita gringa se tratase.

Ante la prepotencia manifiesta, dejamos en claro al responsable del basurero y a los otros funcionarios, que nosotros no éramos sus empleados y que aquello no era una empresa privada, sino un espacio público con fines específicos y evitara girarnos órdenes. Que dejaran de echar tierra para cubrir sus daños.

La zanja de ingreso a Picachos y la báscula

Es evidente, que la cuneta de concreto construida en el lado noroeste para desahogar agua de lluvia y que parte desde las colindancias con el basurero de Hasar’s hasta la báscula, sigue utilizándose para descargar lixiviados a la cuenca del Milpillas, como en todas las ocasiones, encontramos evidencia que taparon con tierra seca los jugos tóxicos para cubrir su color coca cola.

Llamó la atención que la báscula de Picachos, no es de las dimensiones de los camiones de caja larga y es imposible saber su peso, entonces ¿cuánta basura ingresa sin pesarse? Mientras ahí permanecimos, fuimos testigos del ingreso de camiones de Hasar’s, de camiones particulares, a los cuales no se les supervisa el tipo de desechos que trasladan. El mismo responsable del basurero admitió que se estaba recibiendo basura de una zona del periférico y de “La Cardona”, ubicado en el fraccionamiento “Valle Imperial”, que fue cerrado aproximadamente en 1989, además de que ya recibían basura de Guadalajara, lo que hace sumar más de 2000 toneladas diarias, aunque ellos no reconocen más de 1500 toneladas. Aritmética pura, 100 camiones diarios de 10 toneladas son mil toneladas, más la basura ordinaria.

Hasar’s por su parte, recibe unas mil toneladas todos los días, de menos, por cierto, los camiones son de grandes dimensiones, por tanto hace suponer que son de más de 10 toneladas por viaje y cuyo contenido no se conoce exactamente. Es raro haber encontrado por ahí algún inspector de medio ambiente, lo hemos visto cuando lo hemos exigido y los medios hacen eco.

La parte extrema hacia el Este

Hacia la izquierda del ingreso de Picachos, hay una hondonada por donde corrían las aguas de lluvias de tres arroyos que cruzaban el basurero, en esta parte baja hay un cárcamo con lixiviados y más al Este otra vez, los rastros apresurados de una máquina que puso capas de tierra para que las manchas cafés de los lixiviados no sean apreciadas, se trata de tierra recién colocada sobre el arroyo, hasta unos peñascos que hacen un pequeño salto.

Hay ahí, varias máquinas en condiciones de chatarra, y a lado un camión corto de pasajeros con aire acondicionado que nos han ofrecido para hacer el recorrido. Elegimos iniciar por el norte del basurero y pie a tierra.

Las colindancias con Hasar’s

En la primera parada, en los límites con Hasar’s, la tira de lixiviados es impune hay rastros de tierra recién removida, los charcos de jugos tóxicos no se pueden ocultar y aparece uno, dos, tres, varios escurrimientos que vienen de Hasar’s y de los cuales los funcionarios de Zapopan –nuestros anfitriones, no se inmutan, se hacen que no ven, eso sí intentan que no se tome vídeo, que solo fotos, ante lo que se les dijo, “la realidad existe sin que pensemos en ella”, “existe independientemente de nuestra conciencia, de nuestros caprichos”, hicieron que no entendían el mensaje y urgían ir a otros puntos. Sobre el lado Suroeste del Hasar’s hay un arroyo de precipitación pluvial y a unos metros de la división, una laguna de oxidación de lixiviados que cuando se llena, no tienen empacho en vaciarla hacia Picachos hacia el tajo poniente o hacia la cuneta ya mencionada. Desde ese punto bajo, se observan dos enormes montañas de unos 30 metros de altura, no son de piedra y lodo, no, ni naturales, son la basura acumulada desde el año 2000, la de Hasar ́s es de color café irrigada por rehiletes; la de Picachos luce cubierta de tierra.

En todo el perímetro, hay una línea de conducción de lixiviados que intenta atajar los líquidos, es a unos 15 metros de la brecha, en otras a menos distancia, pero no lo logran, porque los jugos tóxicos son caprichosos y perforan hasta las piedras.

El problema es lo que no se ve

La cuestión no es lo que se ve, sino lo que está debajo infiltrando el suelo y subsuelo con sus jugos tóxicos, esas enormes figuras creadas a caprichos de los arquitectos y logradas por los maquinistas con esas moles de acero a través de extender capas de basura, tierra, lixiviados y compactación. La cuestión es que la celda 4 fue rebasada en su capa plástica y tiraron sobre el suelo sin cubierta, que por más basura removida no encontraron los bordes. Así que cubrir la parte alta de basura, no resuelve las fallas de abajo, al contrario, con el peso se incrementan.

A lo lejos, pululan como hormiguitas los pepenadores, que van ganando a la máquina antes de que acarree la tierra, a éstos en más de alguna ocasión, les ha tocado que las máquinas los arroyen, incluso que los sepulten accidentalmente, sin dejar de mencionar que en otras visitas logramos detectar la presencia de niños pepenadores, entre ellos hay tensiones sobre todo cuando ingresan bajo los influjos de enervantes y alcohol, más eso omite controlado al ingreso de Picachos porque, dicen, no son trabajadores del Ayuntamiento de Zapopan y los norman sus sindicatos. Lo cierto es que cuando hemos bloqueados los accesos en el kilómetro 14 de la carretera a Colotlán, han intentado azuzarlos en contra nuestra, señalándonos como culpables de sus males, por lo que ellos siguieron teniendo paso libre en las acciones, no así los camiones de basura.

El tajo poniente

La enorme zanja cavada en el lado poniente del Picachos se construyó para desviar tres arroyos de agua pluvial que pasaban por el centro de Picachos, bonita estrategia de los inspiradores del basurero, contar con un lavado anual de los jugos de la basura, genial obra de ingeniería para quienes las normas ambientales son letra muerta.

Pero ahora, además de correr agua de lluvia se aprovechan para derramar lixiviados. En el fondo del tajo poniente encontramos herramienta utilizada para tapar los lixiviados que manan de las piedras, lo que demuestra lo corrosivo de los jugos tóxicos y la muestra de que estos finalmente no los detiene nadie y van a parar a la cuenca del río Milpillas. Los derrames vienen igual del basurero vecino de Hasar’s como fue narrado, sin que haya denuncias del Ayuntamiento en contra de quien les “ensucia su casa”, nada, pura buena relación y complacencia, pues se presume que los asesores de ambos basureros, según nos comentó un trabajador “son uña y mugre”, tanto así, se le preguntó, “sí se llevan muy bien”.

El tajo poniente entonces desvía el agua de lluvia, pero delata que los jugos se están infiltrando al suelo y al subsuelo, su salida aparece unos 35 metros abajo del nivel de la cresta del basurero.

Los cárcamos de lixiviados

Al Poniente, hay cuatro almacenes pequeños de lixiviados que se recogen del canal circular del basurero y sorprende la cantidad de jugos tóxicos que luego son re-bombeados a las lagunas de oxidación o se hacen circular
en las montañas de basura. Más hay otros jugos que no caen ahí, ¿a dónde se van?, ¿cuál es su destino? Ya lo sabemos.

El tajo poniente y los receptores fueron propuestas que lanzamos los interesados en cerrar esos basureros de muerte, tan solo como una remediación, que no solución definitiva, ya que una vez cerrados se necesitarán más de 50 años de mantenimiento para medio devolverle a la tierra lo que se le despojó.

Como muestra, ahí están por la parte sur del basurero los árboles centenarios de quercus secos ante tanta porquería, ya no hay vegetación, sino millones de toneladas de tierra removidas, manchas cafés por todos lados, gases…

Pero, los pequeños tanques no son nada, hay seis lagunas de oxidación enormes que concentran millones de litros de jugos tóxicos que juran no han derramado “en este año” a la cuenca. Le apuestan a la evaporación y a la re-circulación de los jugos tóxicos que no pierden su esencia. Dos están antes del ingreso al Este, que si se lo proponen, al llenarse, tienen fácil caída a la cuenca del Milpillas. Ellos y su conciencia, ellos y su pudor menguado, su desvergüenza, porque administraciones municipales van y vienen que no se cansan de decir, “no hay derrame de lixiviados”.

Las celdas al tope

Ya no hay lugar para las celdas 6 seis y 7 siete, porque han inventado la celda cinco punto uno, celda emergente cuatro, además de las existentes cinco y cuatro, eso para seguirle dando vida inútil a su basurero, del cual hay millones de pesos en juego cada semana. Intereses tales que no les es rentable separar, reciclar, recircular, producir composta. Mucho menos cuestionar a las empresas trasnacionales que producen los empaques y embalajes de los alimentos, enseres, herramientas y otros de fácil desecho.

No hay lugar para una celda de depósito de basura 6 y 7, pero las crearán sobre la montaña de sus pecados ambientales y una fracción muy pequeña del lado sur del basurero que han perforado para obtener material para cubrir basura. Mucha inversión, si, para cubrir sus imperfecciones que aparecen como pecado original por haber asentado un basurero en plena cuenta del río Milpillas, ¿fue un error?, ¿hubo deficiente asesoría? No hubo errores fue deliberado, fue un acto consciente, sus asesores igual recomendaron crear “La Cardona” sobre la cuenca del río “Blanco”, el de “Copalita” sobre la cuenca del río “La Soledad”, “El taray”, “Picachos” y Hasar’s sobre la cuenca del río Milpillas. Esa es su convicción de muerte.

La chatarra no trata lixiviados

Durante el gobierno de Héctor Vielma se construyó una planta para tratar lixiviados, su capacidad de tratar jugos tóxicos era tan pequeña y tan miserables los presupuestos para adquirir los reactivos que pronto la planta cayó en desuso, ahí se fueron como la mugre en el lavadero unos 22 millones de pesos de 2012. Al preguntar en visita previa en la que no dejaron pasar, qué pasó con la planta de tratamiento, respondieron, “fue bandalizada”, en efecto, el robo comenzó desde su propia instalación porque fue un fraude, como lo ha sido la producción de gas en el vecino basurero de Hasar’s, no obstante cobraron incentivos por bonos de carbono.

En varias visitas, hemos visto en desuso varios motores chatarra, bombas, máquinas que fueron utilizadas en el basurero, mucho desperdicio de recursos, ausencia a veces hasta de lo más indispensable para que los trabajadores hagan sus labores cotidianas, en un tiempo todo lo tenían que recorrer a pie por no haber vehículo que sirviera, y luego
también desechan personal cuya experiencia ha sido importante para el complejo manejo de los residuos y sus lixiviados.

Ahora la novedad es una planta de transferencia en donde reciclarán de una manera más ordenada, ahí está el inicio de la inversión, entre la maleza, sin báscula, sin maquinaria, testigo mudo de muchas inversiones que han dilapidado y que ahora pretender revivir con el manejo de la basura que iba a “Los Laureles”, no se sabe si será operada por el Ayuntamiento o es una concesión, de esas que estos gobiernos le encanta otorgar a costillas del presupuesto público, como la que le dieron a CAABSA Eagle para el manejo del basurero de “Los Laureles” que recibía diariamente más de 3500 toneladas de basura y que ahora con su cierre, tal empresa protegida del régimen, intenta hasta heredar a unos 800 pepenadores.

Por supuesto, nos alegra que cierre el basurero “Los Laureles” y repudiamos que tal basura o parte de ésta, vaya a parar a Picachos y Hasar’s. Nos alegra que en el municipio de Tala los campesinos y vecinos hayan rechazado el basurero metropolitano pero reprobamos que Ixtlahuacán de los Membrillos reciba basura de El Salto y Tlajomulco.

Nuestra demanda central sigue siendo, el cierre definitivo de Picachos y Hasar’s; el mantenimiento del basurero de Copalita y El Taray. Que el gobierno municipal y estatal cumpla en todas sus partes los convenios de 1994 y 2009.

Pago de daños ambientales, pasados, presentes y futuros para nuestros pueblos que como a todos, nos asiste la razón y la esperanza de existir.

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