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#HaciendoEcos: Sobre la movilización estudiantil

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#HaciendoEcos

No podemos negar que CUCSH se movió. No solo cambió de sede (de la Normal a Belenes), sino que su espíritu se extendió a todos los centros universitarios. El movimiento de “CUCSH no se mueve”, que en su momento denunciaba el descuido de las aulas y el agravio a estudiantes como estrategia de la universidad para segregar y controlar a los estudiantes del CUCSH, ha cobrado más fuerza ahora con la unión de varios centros universitarios.

Estudiantes de CUCEI, CUCS, CUCSH y CUCBA convocaron un mitin este 10 de septiembre en rectoría para hacer una lectura de las peticiones de los estudiantes organizados. Se trata de demandas que, al inicio de cada ciclo escolar, ponen en evidencia las deficiencias institucionales que los estudiantes enfrentan a diario: falta de cupos en materias, instalaciones que se caen a pedazos y mal desempeño de la planta docente. Este mitin tuvo lugar en el marco de las elecciones para el Consejo General Universitario (CGU), un órgano que gran parte del estudiantado considera antidemocrático e ilegítimo por su falta de representatividad, pero que tiene la capacidad de tomar decisiones importantes que impactan a todos los centros (establecen cargos, presupuestos, y distintas negociaciones).

Las demandas de los estudiantes eran claras:

  • Cancelación de las elecciones del CGU por su carácter cerrado y no representativo.
  • Reconocimiento y apertura al diálogo de las asambleas estudiantiles independientes.
  • Garantías de no represión ni represalias en el ejercicio de la protesta pacífica.

Las autoridades dijeron estar dispuestas a escuchar; sin embargo, de manera contradictoria, respondieron con golpes y con el desalojo de los estudiantes. Lo que empezó como una ocupación pacífica del vestíbulo de rectoría, a puertas abiertas y sin impedir el paso de nadie, terminó en agresiones al estudiantado por parte del personal administrativo y de seguridad interna.

La represión detonó una respuesta inmediata: la formación de asambleas estudiantiles que convocaron a nuevas movilizaciones en tres centros universitarios —CUCSH, CUCEI y CUCS—, los cuales hicieron un llamado al paro de actividades el día de hoy, 11 de septiembre. Ello refleja no solo la articulación del movimiento estudiantil, sino también la inconformidad.

Este movimiento no surge de la nada. Es herencia de una historia larga de luchas estudiantiles en la UdeG, donde las organizaciones oficiales —primero la FEG, después la FEU—, más que espacios de participación, han sido un brazo articulado del poder de la UdeG para controlar cualquier inicio de movimiento estudiantil.

Lo que se cuestiona no es solo una elección, sino la propia legitimidad de las demandas estudiantiles. Las peticiones de los estudiantes van más allá de las cuestiones estructurales de los centros universitarios. Criticar al CGU es criticar las formas violentas y mercantiles en que opera la Universidad de Guadalajara. En el contexto de una ciudad marcada por desapariciones, pésima planeación urbana y desigualdad, la agresión a lxs estudiantes resulta una muestra más del abandono institucional.

Hoy 12 de septiembre, pese al constante hostigamiento de las autoridades, las asambleas estudiantiles se mantienen firmes. El paro en CUCSH y la movilización estudiantil son la evidencia de que la “representación estudiantil” de la FEU ha fallado, y que por otro lado, solo ha mostrado su desprecio e indiferencia.

El discurso institucional ha buscado criminalizar la protesta, reduciendo a lxs estudiantes a “encapuchados”, manteniendo una consiga de: “queremos trabajar en paz”. Esa narrativa no refleja más que su temor. Y claro que deberían temer, pues las movilizaciones de estos días son el resultado directo de su negligencia.

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