El 14 de abril de 2026, en San Gregorio Atlapulco, alcaldía Xochimilco, Ciudad de México, integrantes de la Asamblea General Permanente del Pueblo denunciaron una agresión en su contra, dicha agresión se genera en un contexto de conflicto por la defensa del agua y el territorio. Entre las personas afectadas se encuentra la defensora Hortensia Telésforo, quien fue perseguida junto a otros compañeros mientras se trasladaban en su vehículo, cuyo parabrisas fue destruido durante el ataque. Los hechos se produjeron el mismo día en que la comunidad reiteraba la suspensión legal de una obra hidráulica en la zona.
San Gregorio Atlapulco es un referente en la defensa comunitaria del agua. Fue sede de la Tercera Asamblea Nacional por el Agua, la Vida y el Territorio, articulación que agrupa a pueblos originarios, colectivos y organizaciones que luchan por la gestión autónoma de los bienes comunes. En este espacio participaba Hortensia Telésforo, integrante activa de la organización comunitaria local, que desde hace dedica su vida a enfrentar proyectos impuestos y ajenos a los intereses del pueblo.
El conflicto se origina por la implementación de una obra hídrica promovida por autoridades de la alcaldía Xochimilco, instancias del gobierno de la Ciudad de México y organismos de gestión del agua. La comunidad ha denunciado que dicho proyecto fue precedido por una consulta que no cumplió con los estándares legales de ser previa, libre e informada. A partir de ello, pobladores organizados interpusieron un amparo que invalidó la consulta y ordenó la suspensión de la obra, reconociendo la violación a los derechos del pueblo originario.
Pese a la resolución judicial, la empresa constructora continuó con los trabajos. Integrantes de la asamblea acudieron al lugar para notificar la suspensión con documentos oficiales. Según testimonios, tras esta acción se presentaron operadores políticos vinculados al partido en el gobierno local, quienes persiguieron a los activistas, dañaron el vehículo en el que viajaban y agredieron a otro integrante en un establecimiento del pueblo. La comunidad señala que estos hechos no son aislados, sino parte de un patrón de hostigamiento contra quienes defienden el territorio desde una posición autónoma y apartidista.
Lo ocurrido en Atlapulco se suma a una serie de agresiones que ocurren contra personas defensoras del territorio en México. Se trata de ataques sistemáticos en donde al centro se encuentra la disputa por el territorio. La dinámica resulta familiar: por un lado, instituciones que impulsan proyectos de infraestructura bajo esquemas que desatienden problemas comunitarios reales; por otro, comunidades que defienden su gestión colectiva y su relación histórica con el territorio. En San Gregorio Atlapulco, como en otros territorios, la defensa del territorio no solo permanece vigente, sino que se vuelve cada vez más necesaria para seguir en la tierra.